Desayuno en Bolívar

Preparado por el chef germán sánchez

En la provincia de Bolívar, un visitante se arropa en las alturas de Guaranda, enclavada en plena sierra ecuatoriana, para luego descender hacia el cálido y fértil subtrópico. Este contraste geográfico refleja la diversidad no solo de paisajes, sino también de sabores, donde la emblemática carne porcina se convierte en un ingrediente infaltable en cualquier rincón de la provincia.

Así, un día en Bolívar comienza con un hornado de cerdo, cocinado lentamente en horno de leña, acompañado de mote y chicha de sal, ambos elementos que evocan las raíces andinas ancestrales. El toque especial lo aportan las tortillas de maíz, símbolo de los cantones Guaranda, Chimbo, San Miguel y Chillanes. Este carbohidrato tradicional de la sierra es más que un alimento: es un emblema cultural que acompaña la mesa bolivarense.

Las tortillas suelen servirse con queso fresco, especialmente reconocido en la parroquia de Salinas de Guaranda, o con un dulce de sambo, típico en el famoso Carnaval de Bolívar. Este dulce, rico y reconfortante, se disfruta como relleno en panes y empanadas, o solo como un postre que trae consigo el sabor de la tradición. No puede faltar una porción de orito, o plátano bebé, cultivado en las tierras cálidas de Las Naves, Caluma y Echeandía, cuyo dulce sabor y pequeño tamaño lo hacen una joya agrícola.

Perfectamente acompañado por rodajas de naranja de Caluma. Por otro lado, la mora, originaria de las fértiles tierras de Chillanes, es conocida por su intenso sabor agridulce, perfecta para preparar refrescantes jugos. Para culminar esta travesía de sabores, un café de chuspa, preparado de manera tradicional con un colador de tela.